El comercio minorista es una de las actividades económicas más importantes de México. De acuerdo con cifras del INEGI, el comercio en su conjunto representa el 19.8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, del cual el comercio al por menor aporta el 9.6%, y genera más de 4.85 millones de empleos formales e informales.
En los últimos años, el sector ha experimentado cambios importantes en los hábitos de consumo y las formas de comercialización. Las tiendas físicas siguen concentrando una parte importante de las ventas, mientras que el comercio electrónico y los formatos de descuento ganan terreno entre los consumidores. Para las empresas, estos cambios han traído nuevas oportunidades, pero también mayores exigencias en materia de distribución, inventarios y costos operativos.
¿Cómo cerró 2025 el sector retail en México?
Las cifras de las principales cadenas comerciales y del comercio electrónico permiten dimensionar el comportamiento del sector durante el último año:
- Tiendas de autoservicio y departamentales. Durante 2025, las empresas afiliadas a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) registraron ventas acumuladas por 1.68 billones de pesos, a través de más de 47,000 establecimientos y 24.5 millones de metros cuadrados de piso de venta.
- Comercio electrónico. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), las ventas en línea alcanzaron los 780,000 millones de pesos, equivalentes al 15.8% de las ventas minoristas. México se encuentra entre los mercados con mayor crecimiento del comercio electrónico a nivel mundial.
- Tiendas de descuento. Los formatos de descuento y las tiendas de proximidad registraron un crecimiento anual del 11.2%, impulsados por consumidores que buscan opciones de compra más económicas y establecimientos cercanos a sus hogares.
Nearshoring logístico: el nuevo motor de la cadena de suministro
El crecimiento del sector no depende únicamente del consumo en el piso de venta, sino de una profunda reestructuración logística. La relocalización industrial o nearshoring ha impulsado la demanda de más de 1.8 millones de metros cuadrados de Centros de Distribución (Cedis) en polos estratégicos como Monterrey, Saltillo, Tijuana y la Zona Metropolitana del Valle de México.
Actualmente, el 42% de la absorción de parques industriales para operadores 3PL (terceros logísticos) está destinada al abasto urbano del retail, permitiendo a las grandes cadenas reducir sus tiempos de entrega en compras digitales de 72 horas a menos de doce horas.
Sin embargo, esta velocidad operativa exige que los fabricantes y distribuidores mantengan niveles de inventario constantes y una alta capacidad de respuesta.
Vender a grandes cadenas exige respaldo financiero
A mayor volumen de ventas y expansión de canales, mayor es la presión sobre la liquidez de los proveedores de bienes de consumo, duraderos y textiles.
En la dinámica comercial mexicana, la relación entre fabricantes, distribuidores y las grandes cadenas minoristas está marcada por plazos de crédito B2B que oscilan habitualmente entre 90 y 120 días (e incluso hasta 180 días en ciertos formatos). A esto se suman cuotas por cobro de piso, descuentos por promociones estacionales y contingencias en la revisión de facturas.
Un retraso en los pagos o la insolvencia de una cadena comercial clave puede paralizar el capital de trabajo de un proveedor, impidiéndole cumplir con sus compromisos operativos y amenazando su continuidad.
El seguro de crédito: certidumbre para la cadena de abasto
El crecimiento del sector también plantea retos para sus proveedores, especialmente aquellos que trabajan con grandes cadenas comerciales y manejan plazos de pago prolongados. En estos casos, los retrasos o incumplimientos pueden afectar la liquidez y limitar la capacidad para atender nuevos pedidos.
Ante este escenario, el seguro de crédito es una alternativa para las empresas que venden a plazo, ya que permite evaluar la solvencia de sus clientes, dar seguimiento a su situación financiera y contar con protección frente a posibles impagos. Además, puede facilitar el acceso al financiamiento, dependiendo de las condiciones de cada operación.
Para los fabricantes y distribuidores, conocer la capacidad de pago de sus compradores y mantener una adecuada administración de las cuentas por cobrar será importante para aprovechar las oportunidades de crecimiento del retail mexicano sin comprometer su estabilidad financiera.
