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Cambio climático: cuando el riesgo ambiental se convierte en riesgo financiero

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Además de los factores financieros y comerciales tradicionales, las empresas afrontan una variable que cobra cada vez mayor relevancia en la gestión del riesgo: el cambio climático. Sus efectos pueden interrumpir operaciones, afectar cadenas de suministro, reducir ingresos y, eventualmente, deteriorar la capacidad de pago de empresas y clientes.

El impacto económico ya es considerable. De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), durante 2023 los desastres ocasionaron daños y pérdidas por 88,910 millones de pesos en México, y los fenómenos hidrometeorológicos concentraron 98.1% del valor de las afectaciones registradas.

El reporte “Riesgos y oportunidades climáticas y ambientales del sistema financiero de México”, elaborado con la participación del Banco de México, la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP-FI) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), advierte sobre los efectos económicos que puede generar el incremento de la temperatura y la exposición del país a diferentes riesgos climáticos.

El Banco de México también ha advertido que los impactos económicos y financieros derivados de eventos ambientales, particularmente aquellos relacionados con el cambio climático, pueden ocasionar pérdidas para las instituciones financieras y representar riesgos para la estabilidad del sistema.

Del riesgo climático al riesgo de impago

Para las empresas, las consecuencias del cambio climático van mucho más allá de los daños materiales.

Una inundación puede detener temporalmente una planta, una sequía puede reducir la producción agrícola, un ciclón puede interrumpir la actividad de puertos y carreteras, y una ola de calor puede afectar la productividad y elevar los costos de operación.

Cuando estos eventos afectan la actividad de una empresa, también pueden disminuir sus ingresos, presionar su flujo de efectivo y reducir su liquidez. Si esa compañía tiene obligaciones pendientes con proveedores, el problema puede trasladarse a toda la cadena comercial.

Es así como un riesgo climático puede convertirse también en un riesgo financiero y, eventualmente, incrementar la posibilidad de retrasos o incumplimientos en los pagos.

Para una empresa que vende a crédito, esto implica ampliar la mirada sobre sus clientes, ya que no basta con analizar únicamente sus indicadores financieros o su historial de pagos, sino conocer los riesgos que pueden afectar su actividad, su sector y las regiones en las que opera.

Incorporar el cambio climático a la gestión de riesgos

En Solunion incorporamos los riesgos relacionados con el cambio climático dentro de nuestro marco de gestión de riesgos y sostenibilidad.

De acuerdo con nuestro Informe de Sostenibilidad 2025, integramos escenarios de estrés climático en la Evaluación de Riesgos Propios y Solvencia (ORSA), considerando los escenarios planteados por la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA): uno en el que el aumento de la temperatura global se mantiene por debajo de 2 °C —con el objetivo de limitarlo a 1.5 °C— y otro en el que supera los 2 °C.

Este análisis permite evaluar las posibles implicaciones del cambio climático para nuestra actividad y considerar estos riesgos dentro de las decisiones de gestión, suscripción e inversión.

El seguro de crédito como herramienta de gestión del riesgo

Aunque el seguro de crédito no cubre directamente los daños ocasionados por inundaciones, sequías, huracanes u otros fenómenos climáticos, sí puede proteger a una empresa frente a una de las consecuencias financieras que pueden derivarse de un entorno de mayor riesgo: el impago de sus clientes.

Además de indemnizar ante determinados impagos cubiertos por la póliza, el seguro de crédito incorpora herramientas de prevención y monitoreo que permiten conocer la evolución de la solvencia de los clientes y tomar mejores decisiones sobre a quién vender a crédito y hasta qué límite.

En Solunion México, por ejemplo, nuestra póliza Innova ofrece una cobertura de hasta 90 % de la deuda al momento de la indemnización y contempla el monitoreo de la solvencia de los clientes, de acuerdo con las condiciones establecidas en la póliza.

El cambio climático está modificando el mapa de riesgos de las empresas. Por ello, anticipar cómo puede afectar la operación y solvencia de clientes y proveedores será cada vez más importante para tomar decisiones comerciales.

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Solunion

Somos impulso. Somos expertos en seguros de Crédito y de Caución, servicio de Recobro, y otros asociados a la gestión del riesgo comercial.

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