En los próximos dos años, las compañías mexicanas operarán en un entorno global más volátil, donde los riesgos para las empresas provendrán tanto de factores geoeconómicos como tecnológicos, sociales y climáticos.
Confrontación geoeconómica: el riesgo que más rápido escala
La creciente competencia estratégica entre grandes potencias seguirá impulsando medidas como aranceles, sanciones, subsidios selectivos y controles tecnológicos, lo que afecta directamente a las cadenas de suministro, el acceso a insumos críticos y los costos operativos.
Para muchas empresas, esto implica:
- Disrupciones inesperadas en logística.
- Aumento de tiempos de entrega.
Mayor dificultad para planificar inversiones y contratos a largo plazo.
Desinformación y manipulación informativa
La proliferación de información falsa, deepfakes y narrativas manipuladas afecta decisiones de mercado, reputación y confianza. Para organizaciones que operan en sectores sensibles, este es ya un riesgo estratégico:
- Impacta la percepción de clientes, reguladores y socios.
- Aumenta ataques de ingeniería social.
Desestabiliza mercados ante información falsa o mal interpretada.
Polarización social e inestabilidad política
El Foro Económico Mundial señala un incremento de la fragmentación social como una amenaza directa a la estabilidad operativa. Para las empresas, esto puede reflejarse en:
- Mayor presión regulatoria.
- Conflictos laborales.
Movilizaciones sociales que afecten la continuidad operativa.
Riesgos climáticos: impactos a largo plazo que ya se sienten hoy
Fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de biodiversidad y escasez de recursos naturales son riesgos que afectan sectores tan relevantes como la agricultura, la energía, la manufactura y el transporte.
Estos factores pueden:
- Incrementar costos operativos.
- Interrumpir nodos logísticos
- Generar daños en infraestructura crítica.
Aumentar la volatilidad en precios de materias primas.
Una era de incertidumbre
Algunas instituciones financieras, como BBVA y JP Morgan, coinciden en que el mundo está entrando en una nueva era de incertidumbre económica, política y social, la cual favorece escenarios de competencia estratégica, pero también fragmentación y desconfianza que están transformando el comercio internacional, las alianzas, la cooperación internacional y la gobernanza global, mientras que el entorno de inflación continúa al alza.
Esto obliga a empresas y gobiernos a construir mayor resiliencia, integrar criterios de sostenibilidad y fortalecer capacidades de anticipación y análisis de riesgos.
Riesgos específicos para México
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), los riesgos en México responden más a problemas locales y a una tendencia compartida en la región de Latinoamérica:
- Crimen y actividad económica ilícita.
- Servicios y protección social insuficientes.
- Riesgo de crisis económica.
- Polarización social.
Declive en salud y bienestar.
Tips para empresas más resilientes
Los riesgos externos e internos para las empresas cambian cada vez más rápido y son más extremos, por ello es importante tomar algunas medidas generales para estar preparados, por ejemplo:
- Monitorear en tiempo real los riesgos geopolíticos y geoeconómicos que podrían afectar las finanzas u operación de los negocios.
- Estar al día de los cumplimientos normativos y regulatorios, dependiendo del tipo de empresa o sector en el que se labora, así como en las regiones en las que opera.
- Diversificar la cadena de suministro y realizar simulacros ante posibles crisis.
- Mantener las finanzas sanas, ante la incertidumbre económica u operativa, para no comprometer proveeduría, operación y salarios de colaboradores.
- Capacitar al personal para identificar ataques de ingeniería social e inteligencia artificial.
- Implementar una estrategia de seguridad “Zero Trust” o confianza cero.
Contratar servicios de ciberseguridad avanzada, dependiendo del sector.
